Revista Donde Vivir

Esta cama se mete en la pared

De día, las camas Murphy se convierten en repisas o escritorios y ahorran un montón de espacio en departamentos chicos


Las camas Murphy pasan piola durante el día: son ideales para estudios o dormitorios chicos

Las camas que se meten en la pared llegaron a Chile

Pasan por libreros, escritorios, sofás o roperos. Pero en realidad, estos muebles ocultan cómodas y firmes camas que se han transformado en una buena y estética solución para convertir espacios pequeños en habitaciones multinacionales.

Los departamentos de soltero, donde los m2 por lo general no sobran, son ideales para estas camas, conocidas internacionalmente como camas Murphy por el apellido de su inventor; aunque ahora su uso se ha ampliado. La empresa Wallbed las tiene en diferentes modelos. “Cuando partimos, la gente no estaba familiarizada con este concepto de optimizar espacios con una cama que se pudiera guardar. Nuestros grandes clientes al principio fueron las inmobiliarias que nos compraban camas de 2 plazas para sus departamentos estudio, pero ahora tenemos muchos clientes particulares que se llevan camas de 2 plazas, de plaza y media y de una plaza, para refugios en la nieve, casas de playa, dormitorios de visita o salas de estar”, cuenta Ronald Erpel, socio de Wallbed.

La ex animadora de TV María Olga Fernández, es ahora dueña de MoSpace, empresa que importa sus productos desde Turquía. “El espacio está cada día más caro, los terrenos escasean y hoy se está viviendo en muy pocos metros cuadrados. Por eso, el concepto de Murphy bed es tan útil, porque evitas el hacinamiento y logras vivir mejor”, cuenta desde Nueva York.


En su mayoría estas camas son fabricadas en melanina, material que las hace más ligeras y seguras; a la vez, permite que sus superficies sean fáciles de limpiar o desinfectar. “Como nuestros productos se mandan a hacer a pedido, a los lados puedes ir adicionando módulos, escritorio o clóset de acuerdo a las necesidades que tengas”, especifica Ronald Erpel. Otra ventaja es que se les puede poner cualquier tipo de colchón. “Lo único es que éste no debe ser más alto que unos 15 o 18 cm, para así poder guardar la cama hecha con sus sábanas y plumón”, acota María Olga Fernández.